¿Cual es la diferencia entre desaparecer y nunca haber estado?
¿Cual es la ironía al decir que nos vemos si jamás nos hemos mirado?
¿Dónde duermen esos millones de besos que no nos hemos dado?
Siempre supiste que el descanso intuye a los olvidos y los olvidos se alimentan al ser descansados.
Siempre viste las estrellas sentada al lado de alguien o algo que no se vinculaba a mis deseos de ser yo quien vierta el contenido del amor en tu baso quebrado.
El aire entre los dos jamás se erosiono y ninguna lluvia pudo mojar el papel en el cual estaba escrita esa palabra que nunca nombramos.
Esta noche de verano no se si te escribo a vos o lo que quise generar a tu lado, no se si es un lamento o un simple suspiro fabricado lo que me lleva a sentarme otra vez muy lejos del pasado pero cerca de lo que he olvidado.
Solo vi tu sonrisa en pantallas y en sueños entreverados, solo sentí tus brazos aquella vez que pensé que me estaba asfixiando por lo efímero de quien fue amado.
Y todas las veces que te dije “te amo” estuve muy enamorado, todas las veces que jure ser simple me estaba simplificando, todas las caricias que intenté cayeron en las mejillas del pasado.
¿Cual es la materia que no exoneramos?
¿Cuál es la sombra que no vimos mientras mas intentábamos despertarnos?
¿Dónde esta aquella piedra que nunca pudo lastimarnos?
Siempre negaste lo que era imposible negar y casi siempre me convenciste de que era imposible no querernos si entre los dos había algo que jamás podría alejarnos.
Siempre te equivocaste al sentir que este puzzle nunca seria resuelto por algún duende emborrachado.
El silencio entre los dos, paso de ser inerte a silenciado, reprimido por tus voces, carcomido por tus espantos estimados.
Esta parte de mi alma no se quita la sed con agua, este lado de mis lados no es siquiera el último que he inventado ni el primero en ser rechazado, estos pies ya han pisado y mas de una espina se les ha clavado, pero siguen caminando, no para adelante, pero si hacia el costado.
Solo canté canciones que tenían estribillos con acordes sin cejilla, solo me permití excesos cuando no llegaban a mis huesos, solo fui un bufón sin colchón, una nuez descascarada, un vacio que no conoce la nada.
Y todas las veces que termine con los ojos cerrados, los cerré porque alguien a mi lado los había cerrado, no por tus “buenas noches” ni por tus deseos de despertarnos abrazados…
Solo y simplemente porque estaba seguro de que hay fantasías que no tienen magia ni magos.
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