Su espera la erosionó, fue victima del sol, caminó por la ciudad sin buscar lo que no encontró, sonreía en las esquinas, suspiraba en el mar, nado a través del tiempo y recupero lo que no perdería jamás.
Se transformo en las miradas, se homogenizo con el dolor, una vez fue princesa hoy es esclava de su propio corazón.
Me entristece su partida, su llegada también me entristeció, ella es tan liviana como los espejos ella fue quien le enseño al tiempo que tenia que correr mas rápido cuando se disfruta de a dos.
Dejo en la tierra las huellas que dejan las olas en el mar, dejo sangre en los pasillos dejo sombras en el altar.
Su mas preciado crimen fue amar, su condena la soledad y ahora vive sin pensar que las pisadas buscan algo mas que inmortalidad.
Si tuviera la oportunidad de volver a verla, la miraría junto a vos, la compartiría, la abrazaría le diría que gracias a ella nosotros somos dos.
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