Y después de todo lo difícil de la vida, paso como un chiflido en el verano aquella imagen de los vientos huracanados, se reprimió por si sola y en cuestión de un estornudo nicotínico quedo atrás aquello que solía llamar pasado, en mi espalda quedo lo mas intimo de nuestro encuentro, en mis dedos quedo un poco de polvo y en mi frente una mosca que todavía no sabe como hacer para volar entre mis sesos.
Tenia deseos de confundirme entre los lobos, siempre tuve esa especie de deseos que están entre el limite de la crueldad y la avaricia, también recuerdo que antes de que los vientos pasaran, imaginaba rombos en todas las esquinas, imaginaba conejos estériles y toda clase de malformación políticamente coherente, tenia diferentes tipos de sed, la mas común de todas era la sed por volver a sentir sed y lo único que me la calmaba era hundirme de cabeza en litros y litros de agonías.
Antes del último viento huracanado, tenía los calzones colgados con palillos de cristal, comía debajo de un techo de hojas de parra, dormía bajo un montón de libros de Cohelo y despertaba sobre un colchón de mantillas usadas en alguna antigua navidad.
Pero no me olvido jamás de cuando pasaste por mi lado, cuando gire tan rápido que creí que la tierra estaba jugando al mareado.
Huy dios!!! Que buenos esos vientos huracanados… pasaron tan rápido que se quedaron a mi lado… y aun sigo girando... sin palillos ni mantillas pero con quien mas quiero a mi lado.
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