Cada vez que surge el encanto te siento a mi lado aunque se que a mi lado no estas, me he sentido defraudado por mi poca plenitud para pensar y aun sigo acurrucado bajo el enorme deseo de calmarme junto a vos.
Cada vez que he sonreído lo he hecho tan solo por pensar en que te puedo tocar y aunque los brazos no lleguen hasta donde estas no puedo dejar de sentir lo tibio de tu piel bajo mi tosca mano que últimamente solo sirve para secar alguna lagrima atrevida que se anima a fortalecer esta sensación eminente de perderte sin siquiera haberte podido encontrar.
Mis intentos matinales de abrir los ojos y ver luces bajo algún pedestal ya se cansaron de ser participes de la imposibilidad y hoy en día solo están en vida para ser parte de esos recuerdos en los cuales me permito ciertas licencias poéticas para hablar mas claro de tu poder para hacerme soñar.
Mis antiguas canciones de amor creyeron últimamente que no morirían bajo la nieve que desprende mi corazón, pero dejaron de ser fieles a su musa para caer inertes dentro del abismo que casi sin pensarlo se creo entre las cosas que mas cuido cuando intento ser algo mas que un simple bufón del algún reino conquistado por soldados sin ningún estandarte mas que la simple disolución.
Y pruebo el desvelo sin dejar de pensar en lo que quise de vos, notando que ni siquiera sobreviendo a lo que no sucedió podría volver a verte sin decirte “mi amor” y nuevamente caer en la tristeza pero esta vez con un fundamento mayor que la simple convicción de que no podemos dejar de ser dos por alguna fuerza interna que me aleja de lo que no entiendo porque repite en mi mente lo opuesto a lo que quiere escuchar mi corazón.
Cada vez que veo adentro y pienso que podes estar aquí me siento entusiasmado, me siento renovado y creo que puede llegar a pasar algún milagro que nos enseñe a subrayar todas las palabras que nos regale algo que pueda surgir desde el mas tenue de los destellos de amor.
Cada vez que te presentas ante mi primera imagen de realidad se caen mis murallas y se plantan ente el tiempo todas las enseñanzas de intensidad y solo por ti he podido dejar de respirar para no quitarte el aire y tan solo sentirte viva paseando por la parte de mi mente donde se encuentran las posibles razones para poder vivir, morir y perdurar.
Mis emociones eran descartables hasta que vos me enseñaste a emocionar y ahora las pisadas del ayer son huellas eternas que dibujan detrás mío un camino de repetitivos intentos para calmar la sed que surge cuando noto lo improbable de sentir un abrazo tuyo o tal vez una caricia perdida pero llegando a algún lugar.
Mis dolores solían sanarme otros dolores que estaban detrás, pero luego de mirarte ya solo me cura volverte a mirar aunque hay heridas que jamás se puedan remendar hay alegrías que por momentos hacen olvidar la mas grande y profunda de las lastimosas noches de vigilia buscando imágenes de tus despedidas o recuerdos ausentes de atardeceres llenos de rojizas luces que enceguezcan a la vanidosa autoridad que se atrevió a dictarme desde el principio un poema en el cual vivimos sin vernos jamás, y yo sin pensarlo simplemente escribí el futuro en un lugar donde jamás se podrá borrar.
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