He de pensar, si invoco sutilmente las horas del ayer, que el tiempo solo esta creado para darle un significado matemático a nuestra muerte, que los momentos carentes de intentos hacen que escaseen en el alma las vertiginosas ráfagas de energía que nos impulsan a la vida.
He sentido que desilusiono mientras me estoy ilusionando, he sentido que al verme, han encontrado aquello que no estaban buscando… y cuelga de mi pecho una fascinación casi caníbal hacia la deslumbrante capacidad de dirimir al beso, de unificar al abrazo y de sustituir cualquier suspiro con silencio.
He de pensar, si deslindo a la espera de la tensión, que la catarsis no es más que una hermana desconocida de los fugitivos, y que en la gracia de tus ojos se reflejaba el intento fallido de convencerte que nadie escapa a los fracasos.
He sentido que trastorno mientras intento transformar, he sentido que la única manera de alivianar el pesar ha sido pasando por sitios livianos… y bajo mi brazo duermen aún todas las frases que viajaron conmigo para intentar despertar, sin quejas esperan el momento de ser causas de sonrisas o muzas de cariños… pero como era de esperar, solo se abrió el libro que habla de lo que nunca llego a pasar, y sumo a mis memorias otra historia sin comenzar, otro trasto irreparable, otro adiós sin ser precedido con un “nos volveremos a encontrar”. |