Facilito la respuesta, y respiro otro sol, estimulo la frase limpia, y escupo el último pedazo de amor.
Hoy me quedo sin salivas y sin dejar que nazca el temor, hoy espero en las partidas mientras otros dibujan cielos sin color.
El camino es suicida si nadie lo recorre con vos, la partida es traicionera si entre los brazos solamente llevas un pedazo de pasión.
Debes de aprender que los caminos responden sin respeto al corazón y caminarás lento mirando únicamente hacia donde muera el antepenúltimo trozo de sol.
Y en el viaje hacia el jamás encontraras millones de historias de amor, algunas felices, otras tristes y la mayoría pidiendo compasión, pero debes de ser fuerte para enfrentarte con tal conmoción, porque mientras te tapas los ojos es necesario saber que nadie puede protegerse de las fusiones que producen la anestesia de vivir y la represión de ser quienes son.
Descubrirás cuentos que nadie te contó y compartirás fabulas que creías que eran parte de algún libro sin autor, siendo presa de la ruta que lleva a las personas al desamorarse se comprenden las intenciones que los vivos jamás pensaron que podían respetar a la perdición.
Y las ganas de encontrarte se desvanecerán con el sol, sabrás que en los olivos no hay mas que frutas agrias y que las cerezas están en tu mente porque brillan con el sol, arrastrando las efemérides del pasado y viviendo de a poco lo que yo viví cuando me desgarre de vos.
Lloraras sin pedir compasión, porque en el fondo de tu cuerpo queda un rastro oscuro que recuerda el porque del fin y subraya la casualidad del porvenir.
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