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Adulterio

La tenue tristeza se fue transformando lentamente en la mayor de las decepciones, certera, insulsa, agraviada por aquellos pasados con sonrisas obligadas, fue paso a paso descubriendo mis fobias y enredando mis amores, para culminar, casi de forma ficticia, despechándome de las ilusiones plurales.

Voy a atraparte en una historia únicamente para que mueras en ella, seguiré el instinto de la represión para dejarte sudorosa bajo tus intentos fallidos de escapar de la responsabilidad que implica abrir un corazón y luego cerrarlo sin siquiera mirar atrás.

Muchas personas tienen en su baúl millones de frases para culminar una primavera, de echo, muchas primaveras esperan un final digno de esas frases de baúl, pero tu inverno llego como un golpe en el codo, y sin saber si llorar o sonreír, he optado por mascullar con dolor las ultimas canciones en frases que compartimos los dos.

Voy a contar un final donde no hay lugar para los dos, únicamente para que uno se enfrié afuera y el otro se desangre de la envidia que supone virtualizar al amor, no lo hago por venganza, es tan solo una conclusión, recuerda que cuando decías “me fui”, no todos dijeron “me voy”.

He aprendido de calumnias, y aun mas he aprendido del dolor, pero jamás en mis bailes post-rechazo he salido con un diploma bajo mi brazo o dentro de mi razón; muchacha de pelos grises, tu experiencia no responde a tu corazón, mujer de piernas obtusas, sabrás tu que el filosofo con mas aciertos fue el que nunca habló, y en el húmedo ambiente de las cabañas totalmente olvidadas por cualquier pariente cercano a la luz del sol, me haz dejado intentando encontrarle alguna razón romántica a este precioso dolor.

La tenue tristeza sabe que su cometido no es mas que remarcar la presencia del futuro sin compasión, y consiente de lo que logra se queda esperando paciente cualquier vestigio ambulante de recuerdos dolorosos, es por ese motivo que nadie ha sabido alejarse totalmente de la mujer que jamás se alejo, porque antes de estar aquí, estuvo cerca de donde están aquellas palabras que aprendimos a decirles que no.